Pestañas

XXV Domingo del Tiempo Ordinario – Año C


Administradores, no dueños
P. Fernando Armellini

 Introducción
           Salmo 24 – “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el mundo y todos sus habitantes”. El hombre es un peregrino, vive como un extraño en un mundo que no es suyo. Es un trotamundos que atraviesa el desierto. Es dueño de un lote de terreno tanto como sus pies pueden pisar. Pero lo que está más delante ya no es suyo.
    No somos propietarios sino solo administradores de los bienes de Dios. Esta es una afirmación insistentemente repetida a menudo por los Padres de la iglesia. Recordamos uno, Basilio: “¿No eres acaso un ladrón cuando consideras tuyas las riquezas de este mundo? Las riquezas te son dadas sólo para administrarlas”.

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario– Año C


Una persona perdida para siempre…sería la derrota de Dios
P. Fernando Armellini

Introducción
“El amor es fuerte como la muerte, la pasión más poderosa que el abismo. Las aguas torrenciales no podrán apagar el amor ni extinguirlo los ríos” (Cant 8,6-7). Con estas célebres imágenes viene descrito en el Cantar de los Cantares la fuerza irresistible del amor. Corre un serio riesgo –lo sabemos– el que se deja envolver en una relación afectiva: el amor presupone la libertad e implica la posibilidad del rechazo y del fracaso. Forman parte también del juego los celos, los tormentos, las ansias, el temor al abandono y todas aquellas emociones que solemos llamar penas de amor. “He sido herida por el Amor”, repite la esposa del Cantar (25,5; 5,8).

XXIII Domingo del Tiempo Ordinario– Año C

La Cruz, una ignominia convertida en signo de “Gloria”

P. Fernando Armellini


Introducción
          Es famoso el dicho de un padre del desierto: “Llegará un día en que los hombres enloquecerán. Y al ver a uno que es cuerdo, se volverán contra él diciendo: ‘¡tú estás loco!’, por ser diferente de ellos. Pablo ha pasado por esta experiencia: “Los judíos piden milagros, los griegos buscan sabiduría mientras que nosotros anunciamos un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos” (1 Cor 22-23). ¿Dónde está la verdadera sabiduría? La lógica de la cruz no es la del mundo… y el hombre crece asimilando la lógica del mundo. Cuando le viene anunciada la “locura de la cruz” es normal, e incluso saludable, que se enfrente con la duda y la perplejidad y que se detenga a reflexionar sobre la decisión a tomar.

XXI Domingo del Tiempo Ordinario, Año C

 Todos serán bienvenidos, pero atentos a no llegar tarde
Fernando Armellini

Introducción
          “Ensancha el espacio de tu tienda, despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, cava bien tus estacas porque te extenderás a derecha e izquierda” (Is 54,2-3). Esta es la invitación que el profeta dirige a Jerusalén encerrada en un apretado cerco de murallas. Se han terminado los tiempos de nacionalismos estrechos; se abren nuevos e ilimitados horizontes: la ciudad debe prepararse para recibir a todos los pueblos que vendrán a ella porque todos, no solo Israel, son herederos de las bendiciones prometidas a Abrahán.

XX Domingo del Tiempo Ordinario, Año C

Un único destino aúna a los profetas
Fernando Armellini
 
Introducción
          Sorprende la facilidad, la rapidez con que el escepticismo, el descrédito y la irrisión logran enfriar los entusiasmos, apagar los ideales, hacer inocuas las enseñanzas más nobles. Hemos conocido a jóvenes quienes, movidos por una pasión sincera, se habían empeñado en construir un mundo nuevo y una iglesia más evangélica. Pocos años después, han amainado las banderas y renunciado a los sueños. Se han acomodado a la “respetabilidad” imperante, a lo que antes consideraban fútil, efímero, banal. ¿Por comodidad, por oportunismo? Algunos quizás sí, pero otros han renunciado con profunda amargura a impulsos y proyectos juveniles porque…se han dejado llevar, en primer lugar, del desaliento, y después de la resignación. No habían tenido en cuenta a la oposición, los conflictos, las dificultades y han terminado por tirar la toalla.

XVIII domingo de tiempo ordinario– Año C


Acumular bienes para uno mismo: ¡Una locura!
 Fernando Armellini

Introducción
          Tres veces, en el evangelio de Lucas, se le pide a Jesús indicaciones acerca de la herencia. “¿Qué debo hacer para heredar la vida eterna?”, pregunta primero un doctor de la ley (Lc 10,25) y después un notable (Lc 18,18). Jesús responde a ambos explicando detalladamente cuáles son las condiciones para tener parte en esta herencia.

XVI Domingo del Tiempo Ordinario– Año C

Cristo, huésped pero no para un día
P. Fernando Armellini

Introducción

             “Ante ti somos emigrantes y extranjeros, igual que nuestros padres. Nuestra vida terrena no es más que una sombra sin esperanza” (1 Cr 29,15). En estas palabras de David se capta la lección que Israel ha asimilado de la experiencia del desierto: ha vivido en tiendas, sin morada fija, ha pedido hospitalidad a otros pueblos (frecuentemente rechazada cf. Nm 20,14-21) y así ha aprendido a apreciar la hospitalidad.

XV Domingo del Tiempo Ordinario– Año C

Para heredar la vida…
P. Fernando Armellini


 Introducción

          Amar a Dios carecía de sentido para los antiguos griegos. Los dioses podían amar a las personas humanas manifestándoles su predilección y concediéndoles especiales dones y favores. Como señal de reconocimiento, esperaban de las personas privilegiadas por los bienes recibidos, sacrificios y holocaustos. Un reflejo de esta mentalidad se encuentra en algunos textos del A. T. Por boca del profeta Malaquías, el Señor se lamenta de los despreciables holocaustos que le ofrecen los sacerdotes: “El hijo honra a su padre, el servidor a su señor… ¿Dónde está el honor que me pertenece?” (Mal 1,6).

XIV Domingo del Tiempo Ordinario– Año C


Vengo a ofrecerte la paz
P. Fernando Armellini


Introducción

          “No tengo paz”. Es la confidencia que más de uno nos ha hecho en momentos de particular desaliento. Quizás la amiga que ha interrumpido una maternidad no deseada, o el cónyuge envuelto en otra relación afectiva inmanejable, o el vecino de casa atormentado por el deseo de vengarse de un agravio sufrido e imposibilitado de hacerlo, o la mujer de la calle humillada y explotada.

Santísima Trinidad – Año C


¿Un Dios solitario o un Dios comunión?
P. Fernando Armellini
Introducción
           ¿Cuál es el carnet de identidad de los cristianos? ¿Qué característica los distingue de los creyentes de otras religiones? No el amor al prójimo; otras religiones, lo sabemos, hacen el bien a los demás. No la oración, también los musulmanes oran. No la fe en Dios, incluso los paganos la tienen. No basta creer en Dios, lo importante es saber en qué Dios se cree. ¿Es una “entidad” o es “alguien”? ¿Es un padre que quiere comunicar su vida o un potentado que busca nuevos súbditos?
           Los musulmanes dicen: Dios es el absoluto. Es el creador que habita allá arriba, que gobierna desde lo alto, no desciende nuca, es juez que espera la hora de pedir cuentas. Los hebreos, por el contrario, afirman que Dios camina con su pueblo, se manifiesta dentro de la historia, busca la alianza con el hombre.

IV Domingo de Cuaresma Año C


¿Pecado? Un infierno del que el amor del Padre nos libera
P. Fernando Armellini

Introducción
  Jesús reveló que Dios es amigo de publicanos y pecadores (cf. Lc 7,34; Mt 9,12-13). Pero ¿cuánto tiempo durará? ¿No llegará el día en que vaya a cambiar de actitud hacia ellos?
  Alguien responde a esta pregunta: los pecadores tienen tiempo hasta el final de sus vidas para convertirse, y eso es todo. En el momento del ajuste de cuentas Dios deja de ser bueno y se convierte en un juez justo. 
  Este cambio de actitud de parte de Dios (si es que ocurre), nos puede dejar sorprendidos y desconcertados. Aquí en la tierra, Jesús acepta invitaciones de publicanos y pecadores, frecuenta sus hogares, toma parte en sus celebraciones, come con ellos y, a continuación, en el cielo, les niega un lugar en su banquete y los manda fuera. Un comportamiento difícil no sólo de aceptar sino también de entender.

III Domingo de Cuaresma Año C


Las misteriosas razones del corazón
Por Fernando Armellini

             Introducción
             Frente a la injusticia muchos se dejan llevar de la venganza, llegando a cometer actos insensatos.
             Existe otra posible alternativa: el desinterés. Es la opción de quien se encierra en su pequeño mundo, evita comprometerse, aunque solo sea emocionalmente, con los dramas ajenos, a no ser que los acontecimientos políticos les afecten en su vida personal o familiar.
             ¿Qué hacer? La realidad, social, política y económica del mundo nos interpela, no podemos desinteresarnos, alejarnos de ella, observarla desde afuera como espectadores inertes. Pero ¿cómo intervenir?
             Existe un modo correcto de hacerlo: lo sugiere hoy la palabra de Dios.

II Domingo de Cuaresma Año C


Las misteriosas razones del corazón
P. Fernando Armellini

          Introducción
          Perder la cabeza por alguien significa, en lenguaje, popular enamorarse. El impuso de amar no niega lo racional, sino lo sobrepasa, abre horizontes, remonta el vuelo hacia un mundo de insospechadas emociones.
           La fe es una elección ponderada, Jesús lo advierte a aquellos que quieren convertirse en discípulos suyos: “Si uno de ustedes pretende construir una torre ¿No se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? (Lc 14,28). Pero es también un fiarse completa e incondicionalmente de Dios, un impulso de entrega hacia él que requiere, por consiguiente, despojarse de este mundo y de su lógica, es un perder la cabeza.

I Domingo de Cuaresma Año C

La tentación, oportunidad más que peligro
P. Fernando Armellini

Introducción
          Del análisis de los textos bíblicos emerge un dato curioso: los impíos nunca son tentados por Dios; la tentación es un privilegio reservado de los justos. Ben Sira, autor del libro de Eclesiástico, recomienda al discípulo: “Prepárate para la prueba…Acepta todo cuanto te sobrevenga, aguanta la enfermedad y la pobreza, porque el oro se prueba en el fuego y los elegidos en el horno de la pobreza” (Eclo, 2,1.4-5). Las desgracias y fracasos ponen a dura prueba la fidelidad al Señor, pero también la fortuna y el éxito pueden constituir una amenaza para la fe.

8º Domingo de Tiempo Ordinario– Año C


Hay un solo Maestro
P. Fernando Armellini

             Introducción
              Como todos aquellos que enseñan el camino de Dios, como los doctores del templo a los que Jesús, de doce años, fue a escuchar (Lc 2:46), como el Bautista (Lc 3:12), como Nicodemo (Jn 3:10), así también Jesús es llamado ‘maestro’ por la gente. De hecho, si excluimos los casos que acabamos de mencionar, este término (que aparece 48 veces en los Evangelios) siempre se refiere a él y solo a él.

6º domingo de Tiempo Ordinario– Año C

Las Bienaventuranzas: Una Buena Noticia
P. Fernando Armellini

Introducción
          Quién tiene dinero para invertir, no confía en el primer lanzamiento de ventas que está en la calle. Solicita información, busca el asesoramiento de algunos expertos en economía, comprueba qué acciones están caídas y cuáles están aumentando, lo que da mayor fiabilidad y cuáles están a la venta. Sólo al final, después de una cuidadosa consideración de los riesgos, elige qué comprar.

3 Domingo de Tiempo Ordinario – Año C


Tu palabra: Alegría de mi corazón, luz para mis pasos
Fernando Armellini

Introducción

El Dios de Israel “lo dijo y existió” (Sal 33,9). Los ídolos Tienen boca, pero no hablan” (sal 115,5). Por esto son incapaces de socorrer, de proteger, de realizar prodigios.
           Las palabras del hombre pueden ser “discursos vacíos” (Job 16,3), la de Dios es, por el contrario, “viva y eficaz” (Heb 4,12). Es como la lluvia y la nieve que descienden del cielo y no regresan sin haber regado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar (cf. Is 55,10).
           No actúa de modo mágico, sin embargo, está dotada de una energía irresistible y, cuando cae en un terreno fértil, cuando viene escuchada con fe, produce efectos extraordinarios: “¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!” (Lc 11,28).
          El lugar privilegiado para esta escucha es el encuentro comunitario.

2º Domingo en Tiempo Ordinario – Año C

Amarte es una fiesta
P. Fernando Armellini
Boda en Caná de Galilea Juan 2,1-12


Introducción

          Una de las características de las religiones paganas era el miedo a la divinidad, miedo que se intentaba exorcizar mediante la observancia meticulosa de prácticas, tabúes, ritos purificatorios. Pablo llama “cárcel” a esta época en que las personas eran esclavas de los “elementos del mundo”, se fiaban de “poderes débiles e indigentes” (cf. Gal 4,3-9). 

Bautismo del Señor


"Este es mi Hijo..."
P. Fernando Armellini

           Introducción
           Los lugares bíblicos tienen con frecuencia un significado teológico. El mar, el monte, el desierto, la Galilea de las naciones, Samaria, las tierras al otro lado del lago de Genezareth son mucho más que simples indicaciones geográficas (a menudo ni siquiera exactas).
           Lucas no especifica el lugar del bautismo de Jesús; Juan, sin embargo, lo especifica: “tuvo lugar en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando” (Jn 1,28). La tradición ha localizado justamente el episodio en Betábara, el vado por el que también el pueblo de Israel, guiado por Josué, atravesó el río, entrando en la Tierra Prometida. En el gesto de Jesús se hacen presentes el recuerdo explícito del paso de la esclavitud a la libertad y el comienzo de un nuevo éxodo hacia la Tierra Prometida. Betábara tiene otra particularidad menos evidente pero igualmente significativa: los geólogos aseguran que este es el punto más bajo de la tierra (400 m bajo el nivel del mar).
           La elección de comenzar precisamente aquí la vida pública, no puede ser simple casualidad. Jesús, venido de las alturas del cielo para liberar a los hombres, ha descendido hasta el abismo más profundo con el fin de demostrar que quiere la salvación de todos, aun de los más depravados, aun de aquellos a quienes la culpa y el pecado han arrastrado a una vorágine de la que nadie imagina que se pueda salir. Dios no olvida ni abandona a ninguno de sus hijos.

Sagrada Familia


¿Porqué me buscábais?
José Antonio Pagola
Lc 2, 41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.

Cuarto Domingo de Adviento


Ricos de su pobreza
P. Fernando Armellini

          Introducción
          “Respóndeme, porque soy pobre” (Sal 86,1), así reza el salmista. Sorprende el argumento que usa con el fin de convencer a Dios para que intervenga en su favor: soy pobre. Para obtener acceso a los palacios de los reyes, de los mandatarios de este mundo, se necesitan recomendaciones sólidas, títulos meritorios, credenciales de peso. Con Dios no es así: el único certificado necesario para ser recibido en audiencia es “ser pobre”.

Tercer Domingo de Adviento

Alegría: un regalo a recibir
Fernando Armellini

Introducción
           ¿Qué le pide el hombre a la vida sino la felicidad? Pero, ¿cómo alcanzar la felicidad? ¿Son suficientes la riqueza, la buena salud, el éxito? ¿Quién puede ser considerado realmente feliz?

Segundo Domingo de Adviento

 Te llamaré con nombre nuevo  
Fernando Armellini

  
Evangelio: Lucas 3,1-6

 En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del Profeta Isaías:

Primer Domingo de Adviento

Los verdaderos profetas infunden esperanza
P. Fernando Armellini
Lucas 21,25-28.34-36


Introducción

          Caerse de brazos, ceder ante el poder abrumador del pecado que domina en el mundo y en nosotros es una tentación peligrosa.
          Son profetas de mal agüero los que repiten: “No vale la pena comprometerse, nada va a cambiar”; “no hay nada que hacer, el mal es demasiado fuerte”; “el hambre, las guerras, la injusticia, el odio siempre existirán”.

34 Domingo en Tiempo Ordinario



Cristo Rey
El triunfo de los vencidos
P. Fernando Armellini

Introducción

         “Entonces Pilato se hizo cargo de Jesús y lo mando azotar. Y los soldados entrelazaron una corona de espinas y se la pusieron en la cabeza y lo vistieron con un manto rojo, y acercándose a él, le decían: ¡Salud, Rey de los Judíos! Y le pegaban en la cara” (Jn 19,1-3).

33 Domingo en Tiempo Ordinario

A invierno más duro, más fructífera la nueva estación
P. Fernando Armellini


Introducción

         Estamos asistiendo en nuestro mundo de hoy a constantes progresos científicos y tecnológicos, al aumento de la sensibilidad hacia valores más altos, pero nos producen consternación y profundo malestar las injusticias planetarias, las guerras, los bruscos vaivenes políticos, económicos y sociales. Colapsan ideologías consideradas inmunes al paso del tiempo, vienen a menos las certezas, desaparecen de escena personalidades de la política, caen en el olvido atletas y estrellas del espectáculo tan pronto como se apagan los reflectores y las cámaras que los enfocaban. Todo es discutible. Incluso los dogmas son revisados y reinterpretados; ciertas prácticas religiosas que parecían indispensables e insustituibles, se revelan viejas y gastadas, su tiempo pasó y han sido abandonadas.

        

32 Domingo del Tiempo Ordinario

¿Cuánto vale el reino de los cielos?
P. Fernando Armellini
Marcos 12,38-44


Introducción

Son frecuentes las exhortaciones de la Biblia a la limosna: “El honrado da sin tacañerías” (Prov 21,26); “Da tu pan al hambriento y tu ropa al desnudo. Da de limosna cuanto te sobre y no seas tacaño en tus limosnas” (Tb 4,16).

31 Domingo del Tiempo Ordinario

¿Se puede controlar al corazón?
P. Fernando Armellini
    Marcos 12, 28-34

Introducción

El faraón era el amado del dios Ra. Desde los tiempos más remotos, el dios Ra motivaba sus intervenciones a favor del soberano con la fórmula: “Por el amor que te tengo”.

El Dios de Israel no conocía este sentimiento dulce y delicado. En los textos más antiguos de la Biblia a Dios se le atribuyen sólo fuertes pasiones: se arrepiente, se indigna, se apesadumbra cf. (Gn 6,6-7), cultiva la inquebrantable lealtad del señor feudal hacia su vasallo, pero no el amor, así se entiende que, presa del terror, los israelitas suplicaran a Moisés: “Háblanos tú y te escucharemos; que no nos hable Dios que moriremos” (Ex 20,19).


30 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

¿Qué quieres que haga por ti?
P. Fernando Armellini
Marcos 10,46-52

Introducción
Homero veía, pero se le representa ciego. Era el símbolo de los hombres inspirados, de los que, al penetrar en las verdades profundas, ocultas al común de los mortales, tienen que cerrar los ojos a la realidad de este mundo. En la antigua Grecia, incluso los magos, los adivinos, los rapsodas eran considerados ciegos: tenían que abstraerse de las apariencias engañosas, ignorar las vanaglorias terrenas, para captar la luz y los pensamientos de los dioses.

28 DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Deja los bienes y obtendrás el Bien
P. Fernando Armellini


Introducción
            Elegido como árbitro de la competición musical entre la flauta de Pan y la lira de Apolo, el rey Midas había atribuido la victoria a la primera. Sólo un tonto, uno con la sensibilidad musical de un asno podría dar un juicio tan desquiciado. Le crecieron orejas de burro y se convirtió en símbolo del hombre descerebrado.