Pestañas

Miércoles de Ceniza

 Cuaresma: Tiempo de ayuno para alimentarnos de la palabra
Fernando Armellini

 

Introducción

 “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Dt 8,3). Con estas palabras tomadas del Deuteronomio, Jesús rechaza la propuesta del maligno que le sugiere de empeñar todas sus energías y capacidades en producir pan.

        El hombre tiene necesidad de alimento, pero, justamente cuando se ha saciado, toma conciencia de que hay en él inquietudes más profundas.

1° Domingo de Adviento – Año B

Esperando su venida
P. Fernando Armellini

 

Introducción

 “Un hombre noble marchó se fue a un país lejano para ser nombrado rey y volver. Llamó a diez sirvientes suyos, les entregó una gran cantidad de dinero y les encargó: Háganla producir hasta que yo vuelva” (Lc 19,12-13).

Nuestro Señor Jesucristo Rey del Universo

Dios juez…para salvar
Fernando Armellini
 

Introducción

“Apártense de mí, malditos vayan al fuego eterno preparado para el diablo” (Mt 25,41) estas son las palabras más terribles que encontramos en el evangelio y no son las únicas en boca de Jesús: “les digo que no sé de dónde son Uds. Apártense de mí, malhechores” (Lc 13,27). “El hijo del hombre enviará a sus ángeles que recogerán de su reino todos los escándalos y los malhechores; y los echará al horno de fuego. Allí será el llanto y el crujir de dientes.” (Mt 13,41-42) “Átenlo de pies y manos y échenlo fuera a las tinieblas” (Mt 22,13) “Vendrá el Señor de aquel sirviente, el día y la hora menos pensada y lo castigará dándole el destino de los hipócritas. Allí será el llanto y el crujir de dientes” (Mt 24,50-51).

XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario– Año A

Parece prudencia, pero es cobardía

Fernando Armellini

 Introducción

Jesús ha aconsejado ser “prudentes como serpientes” (Mt 10,16) y, sin embargo, su comportamiento y sus palabras parecen muy distantes de lo que comúnmente se entiende por prudencia: ha lanzado invectivas contra los escribas y fariseos (cf. Mt 23) e ironizado sobre su tendencia a endosar “largos vestidos” (cf. Mc 12,38), ha confrontado a los saduceos desmontando sus convicciones teológicas (cf. Mt 22,23-33), ha llamado “zorro” a Herodes (cf. Lc 13,32) y lanzado ráfagas de críticas contra los reyes que “visten ropas suntuosas” y “habitan en lujosos palacios” (cf. Mt 11,8). Violaba el sábado, frecuentaba gente de mala fama e impura, llamaba “serpientes y raza de víboras” a los guías espirituales del pueblo (cf. Mt 23,33) y aseguraba que los publicanos y las prostitutas les precederían en el reino de los cielos (c. Mt 21,31)… ¿Qué clase de prudencia es esta?

32 Domingo del Tiempo Ordinario– Año A

Lo difícil no es creer sino perseverar en la fe
Fernando Armellini

 

Introducción

 Israel ha experimentado la fidelidad de su Dios y por eso ha acuñado la expresión hesed we ‘emet, utilizada frecuentemente en la Biblia y que se puede traducir por: fiel en el amor. Cuando el Señor estipula una alianza permanece fiel a lo pactado, aunque la otra parte traicione los compromisos adquiridos; cuando Dios hace una promesa, nunca falta a su palabra.

Solemnidad de todos los santos

Caminad en el Amor 
P. Fernando Armellini

 

Introducción

En el pasado, los santos han disfrutado de una tremenda popularidad: las iglesias estaban llenas de sus estatuas y recurrir a ellas era tal vez más común que acudir a Dios. Había un santo para camioneros, para estudiantes, para artículos perdidos, para enfermedades de los ojos e incluso para un dolor de garganta. Fueron considerados una especie de intermediarios que tenían la función de “suavizar” el impacto de un Dios considerado demasiado grande y demasiado lejos, un poco inaccesible y algo extraño a nuestros problemas.

XXX Domingo del Tiempo Ordinario– Año A

Quien ama al prójimo encuentra a Dios 
Fernando Armellini

 

 Introducción 

 Soledad, silencio, ascesis son necesarios para crear un clima favorable a la contemplación, a la “vida interior”, al encuentro con Dios, pero se convierten en señales de patología si nos alejan de los hombres, si nos llevan al desinterés por los hermanos. La contraposición entre el amor al hombre y el culto a Dios está fundada en mitos paganos, no se deriva del evangelio.

XXV Domingo del Tiempo Ordinario– Año A

“Dios premia según los méritos”
Fernando Armellini 

Introducción

Los términos eucaristía y carisma son muy conocidos. Derivan del griego charis que significa benevolencia, don gratuito, regalo que produce gozo, que nos hace felices.

Es grande la satisfacción que experimentamos cuando se nos entrega un diploma académico después de tanta fatiga y noches de insomnio, pero inmensa es la alegría que produce en nosotros una simple flor que la persona amada nos ofrece en el momento en el que nos declara su amor.

XXIV Domingo del Tiempo Ordinario– Año A

El perdón, fiesta de Dios y del hombre
Fernando Armellini

 Introducción

No rompas el tenue hilo de la amistad porque, una vez roto, aunque lo recompongas de nuevo, quedará siempre el nudo”. Este es el consejo que nos dio nuestro maestro cuando yo estaba en la escuela primaria; se me quedó gravado en la memoria y me viene a la mente cada vez que soy testigo de desavenencias, contrastes, sinsabores, divisiones y me angustia el solo pensar que basta un error para poner un fin definitivo a la amistad, a esa relación que la Biblia llama “Bálsamo de vida” (Eclo 6,16). “Has soltado un pájaro de la mano, así has soltado a tu amigo y no lo cazarás; no lo persigas que ya está lejos” (Eclo 27,19-20). La incapacidad de perdonar, el miedo a confiar plenamente de nuevo en quien se ha equivocado, son las fuerzas malignas que hacen irrecuperables los lazos de un amor roto hecho pedazos.

Domingo XXII del tiempo ordinario– Año A

 Da la vida si no quieres perderla
Fernando Armellini

 

Introducción

“En mi angustia” (Sal 77,3) invocamos al Señor porque estamos convencidos que él: “da vida y aliento y todo a todos” (Hch 17,25). Recurrimos a los santos, visitamos santuarios, besamos reliquias, hacemos novenas…siempre para tener vida. Las multitudes buscaban a Jesús “y cuando lo alcanzaban lo retenían para que no se fuese” (Lc 4,42), lo tocaban “porque salía de él una fuerza que sanaba a todos” (Lc 6,19). Se acercaban a él para obtener vida. “Yo vine para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10).  

Domingo XXI del tiempo ordinario– Año A

Un descubrimiento que te cambia el nombre y la vida
Fernando Armellini

 

Introducción

Circulaba al final de los años 60 un retrato de Cristo “en busca y captura” (wanted): pelo largo, barba descuidada, amigo de marginados, mensaje revolucionario, “mal-visto” por los poderes establecidos. Era el “Jesús de los contestatarios” quien, por cierto tiempo, entró en competencia con el tradicional “Jesús místico”, el favorito del quienes se sentían atraídos por la religión de las devociones y del intimismo. Tuvo también su época el “Cristo triunfante”, entre lábaros y estandartes: era el “conquistador de reinos” y protector de los soberanos de este mundo.

XVII Domingo del Tiempo Ordinario, Año A


La alegría de descubrir un tesoro
P. Fernando Armellini

Introducción
        El arqueólogo Carter se quedó momentáneamente sin palabras, estupefacto, casi paralizado, cuando, habiendo introducido una luz a través de una apertura de la tumba inviolada de Tutankhamón, vislumbró el tesoro más rico jamás descubierto. Ansiosos de saber qué había visto, los tres amigos que estaban con él le interrogaban con insistencia. Carter pudo solamente articular estas palabras: “cosas maravillosas, cosas maravillosas”. Si no hubiera sido por este tesoro de Tutankhamón, del faraón de la XVIII dinastía, muerto a los 19 años, apenas si recordaríamos hoy su nombre.
        Salomón vivió en el lujo: “Acumulé oro y plata, tesoros y propiedades; me procuré cantantes y coristas, y lo que más deleita a los hombres, vinos y mujeres” (Ecl 2,8), pero no fue esto lo que le hizo famoso.

XVI Domingo del Tiempo Ordinario, Año A


La impaciencia del hombre y la calma de Dios
P. Fernando Armellini

Introducción
La obra de la creación se inició separando la luz de las tinieblas (cf. Gn 1,4); el firmamento fue puesto para separar las aguas que están por encima del cielo de aquellas que se encuentran en la tierra (cf. Gn 1,6-7); Dios dijo: “Que existan astros en el firmamento del cielo para separar el día de la noche” (Gn 1,14). Al término de estas separaciones, el autor sagrado comenta: “Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno” (Gn 1,31).

XV Domingo del tiempo ordinario, Año A

Entre el cielo y la tierra…“la palabra”

Introducción
¿Es de fiar la palabra del hombre?
No mucho. Desconsolado y sin ilusión, el salmista iba repitiendo: “Escasean los fieles, han desaparecido los leales entre los hombres. No hacen más que mentirse unos a otros, hablan con labios mentirosos y doblez de corazón” (Sal 12,1-2). Hoy la palabra sigue devaluada: no se cree en las promesas, solo confiamos en documentos escritos y firmados; “hechos y no palabras”, oímos una y otra vez.

XIII domingo del tiempo ordinario– Año A

Quien tiene un corazón grande no está contento con una casa pequeña



Introducción
El término casa en hebreo significa no sólo el edificio, sino también a la familia, célula de la sociedad en la que, sobre todo en los tiempos antiguos, la persona encontraba albergue, se sentía acogida y protegida.
De esta doble casa la persona no puede prescindir: “Son esenciales para la vida agua, pan, casa y un vestido para cubrir la desnudez” (Eclo 29,21), por lo que en la hospitalidad de Oriente Medio siempre ha sido sagrada, como lo atestiguan las recomendaciones insistentes de la Biblia: “Practiquen la hospitalidad mutua sin quejarse” (1 Pe 4,9); “No olviden la hospitalidad, por la cual algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles” (Heb 13,2).

XII domingo del tiempo ordinario– Año A

¡Es muy arriesgado ir a contramano!

Introducción
Antes de entrar en una calle se debe prestar atención a las señales, es necesario determinar si, por casualidad, uno ha entrado en dirección prohibida.
Al observar la dirección en que se mueven los demás, un discípulo de Cristo tiene la sensación inmediata y aguda de conducir contra el tráfico. Si uno elige los caminos de la renuncia, del intercambio de bienes, del amor desinteresado, del perdón sin límites, del cumplimiento de la palabra, ve moverse el tráfico en la dirección opuesta y se da cuenta de que debe proceder con cautela y prudencia, el choque es inevitable y él siempre será el perdedor, se considerará fuera de lugar, al ser acusado de violar las reglas aceptadas por todos.

Lectio CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (A)


Jesús el Pan de la Vida
“¡Quien come de este pan vivirá eternamente!

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.
 Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

Solemnidad de la Santísima Trinidad– Año A

¿En que dios crees?

Introducción
No basta con creer en Dios, es importante verificar en qué Dios se cree. Los musulmanes profesan su fe en Alá, el creador del cielo y de la tierra, aquel que gobierna desde lo alto, que ha establecido prescripciones justas y prohibiciones santas y vigila para premiar a quienes las observan y castigar a los transgresores. No conciben que Dios se rebaje al nivel de los hombres y que pueda descender para encontrarse y dialogar con ellos. ¿Es éste el Dios en el que creemos?

Semana Santa

DOMINGO DE RAMOS (A)
Narración de la Pasión y Muerte de Jesús
Descubrir de nuevo el primer amor
Mateo 26,14-27; 27,1-66

1. Oración inicial
Señor Jesús, envía tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu palabra nos oriente a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado tu Espíritu. Amén.

IV Domingo de Cuaresma– Año A


Existe una luz sin ocaso
Fernando Armellini

Introducción
Hay cosas que logramos ver, otras se nos escapan. Crecen a ritmo vertiginoso los conocimientos científicos que nos permiten examinar, controlar, cuantificar todo lo que es material. Despiertan nuestra curiosidad y nos apasionan, nos hacen sentir orgullosos hasta el punto de inducir a algunos a creer que exista y sea verdadero solamente lo que puede ser visto con los ojos, contrastado con los sentidos, verificado con los instrumentos del laboratorio.